Durante la ceremonia, las palabras de la profesora Isabel Puerta recordaron momentos clave de su trayectoria en la Facultad. Al referirse a su llegada, evocó que “llegó, con alguien más del Ministerio de Justicia y del Derecho, buscando alianzas para trabajar en un tema que ya venía siendo de interés para nuestra Unidad Académica, íntimamente relacionado con la paz y con la implementación de estrategias que, de fondo, implican un cambio cultural profundo […] vino para quedarse, afortunadamente”.
Su intervención también destacó el talante académico y humano de la profesora López Rico, subrayando que su trabajo ha sido “siempre respetuoso, muy cualificado, silencioso, exento de protagonismos y humilde”, y guiado por la convicción de que “el conocimiento es inconmensurable, que se construye de manera colectiva y que los otros enriquecen mis propias visiones del mundo”.
En esa misma línea, se resaltó su aporte a la comprensión del derecho como herramienta de transformación social. Como expresó Puerta, su trayectoria encarna una forma de entender la formación jurídica en la que “los acercamientos a partir de la escucha, la palabra, la participación, las formas de comunicación, la negociación y la opción de acuerdos construyen sentidos y cambian el estado de cosas”, apostando por caminos distintos a la confrontación litigiosa.
Asimismo, se destacó su capacidad para mantener, incluso en contextos adversos, una actitud generosa y comprometida con la labor universitaria, reafirmando el valor de una práctica académica orientada por el sentido de lo público, la solidaridad y la construcción de comunidad.
El acto concluyó con un mensaje de gratitud y admiración, en el que la Facultad reconoció en la profesora Catalina Andrea López Rico una inspiración constante, así como su capacidad para enseñarnos, cada día, la valentía de seguir adelante.
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